viernes 20 de noviembre de 2009

Una colección de Certificados y Títulos financieros






El VALOR

de los




VALORES





Estamos hablando de unos documentos que, aunque "oficialmente" se han convertido en papeles sin valor, son muy apreciados. Y si no, que se lo pregunten a los coleccionistas de certificados, títulos de valores antiguos (especialmente acciones y obligaciones), bonos, Deuda pública y similares. Este coleccionismo se conoce con el nombre de Escripofilia, aunque hay que precisar que el término no está aceptado por la Real Academia Española de la Lengua, pues se trata de un anglicismo (scripophily) formado con el término inglés "scrip" (derecho de propiedad) y el sufijo griego "philos" (afición o simpatía). De hecho, se adoptó esta denominación porque fue la propuesta ganadora en un concurso convocado por los coleccionistas ingleses, que después aceptó todo el mundo, aunque también hay partidarios de utilizar el nombre de Escriptofilia.

Javier Represas, ingeniero gallego, hace colección de todos esos documentos que hemos mencionado y, para que nos aclaremos un poco mejor todos los profanos, vamos a repasar someramente las explicaciones que sobre ellos ofrece en su interesante web.

En ella explica que: en el certificado se reconoce al inversor la propiedad de una cantidad determinada de capital y suele estar firmado y sellado por el emisor, y en algunas ocasiones por el inversor. Las acciones son emitidas por las empresas y forman parte de su capital, no son reembolsables, aunque sí negociables y los bonos y obligaciones representan préstamos otorgados a un gobierno u organismo público o a una compañía y éstos son reembolsables en un período establecido, devengando intereses por lo general a una tasa fija.

Los coleccionistas de estos documentos se suelen interesar, entre otras cosas, tanto por una época determinada (siglo XVIII, XIX, anteriores a la Gran Guerra, periódo entre guerras, etc.), como por un sector concreto de actividad industrial o comercial (minería, finanzas, petróleo, comercio, automóvil, tabaco, etc.), o por emisiones de determinadas áreas geográficas, inluso sólamente por su valor artístico.

Hablando de "valores", a la hora de hacer la estimación de un documento se pueden tener en cuenta diferentes criterios, ya sea considerando la antigüedad de la emisión, su calidad estética, las ilustraciones, las firmas o datos munuscritos que presentan, etc.

También nos ha explicado amablemente Javier que la Escripofilia tuvo su origen en Estados Unidos, donde a finales del siglo XIX un tal Eseltine empezó a coleccionar y vender en Manhattan los antiguos títulos financieros de la Guerra de Secesión americana.

En Europa este coleccionismo es bastante reciente, pues prácticamente se empezó a reconocer como tal a partir de los años 70, año en el que empezaron a surgir los primeros clubs dedicados a esta actividad. En Bélgica el primer club de Escripofilia se creó en el año 1980. Parece ser que es Alemania el país europeo donde existen más aficionados.

Javier empezó con esta colección hace unos diez años. Nos confiesa que siempre ha estado coleccionando cosas y, antes de decantarse por estos documentos tuvo diferentes intereses. Empezó con las canicas, cuando era un niño, y después pasó por los llaveros, las etiquetas de bebidas, vitolas, calendarios, bolígrafos de publicidad y sellos, hasta llegar a la colección actual.

Dentro de los documentos financieros reconoce que le gustan más las acciones que los bonos u obligaciones, y eso es un poco por "deformación" profesional, pues detrás de un título de una acción él percibe la gente que creía en el negocio (muchas son nominales), que compraban parte de la empresa como inversión, que tenían esperanza en el futuro... Las obligaciones y bonos son títulos de mucho menor riesgo pues, en el fondo, son una forma de préstamo.

Empezó con esta colección un poco por casualidad, pues encontró en internet unos resguardos de acciones de una empresa gallega del sector de la pesca "Casa Mar", en la que su abuelo había sido patrón de pesca. Los compró pensando en él, aunque también por su valor decorativo, y después compró de otras empresas gallegas, y así se fue animando hasta interesarse ya por acciones de todo el territorio nacional.

Guarda todos los documentos en unos grandes archivadores, en fundas plásticas independientes y clasificados en función de la época. Y guarda como oro en paño las acciones del siglo XIX y todas aquellas anteriores a la guerra civil española.

Entre las acciones que poséé Javier las más antiguas datan de 1854. Por lo que se refiere a las del siglo XIX la mayoría de las que tiene pertenecen a sociedades mineras, compañías de ferrocarril y de tranvías o tabacos, como las de la Compañía de Tabacos de Filipinas. También tiene de distribuidoras cinematográficas y de otros varios sectores: alimentación, textil, químicas, farmacéuticas, agrícolas, construcción, etc.

Uno de los documentos más bonitos que tiene es una acción de 1913 del Banco Industrial de China, donde puede apreciarse como se cuidaba en el extrajero la estética de los títulos. En España, también fue en la primera parte del siglo XX cuando más cuidado se prestó al aspecto ornamental del documento.

Gracias al examen de este tipo de documentos se puede seguir la historia de los mercados financieros y de valores tanto nacionales como internacionales. Los documentos son el testimonio del desarrollo económico y empresarial, mostrando aspectos fundamentales de la actividad comercial e industrial. Así, se puede seguir, por ejemplo, el nacimiento del comercio con América y Asia, las revoluciones industriales, la preponderancia en cada época de unas u otras empresas, según los diferentes sectores que representan. Dan información sobre cuándo fue creada la sociedad emisora, cuál era su objetivo, su capital, su funcionamiento, cómo fue su expansión...

Las primeras acciones que se conservan datan de 1606 y se encuentran en la Bolsa de Amsterdam, perteneciendo a compañías holandesas. Concretamente, hay dos acciones de una importadora de pimienta.

No obstante, la mayor parte de las emisiones de certificados se realizaron a partir de la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con la primera revolución industrial.

A finales del siglo XX desaparecieron las emisiones de títulos y se pasó a la gestión informática de los mismos. Con este cambio se han conseguido muchas ventajas, aunque todos sabemos ahora lo que hemos perdido... Bueno, no todo se ha perdido: los coleccionistas como Javier se preocupan de guardar esos pedazos de papel que ya no valen para lo que valían, pero sí para muchísimas otras cosas. Digamos, que en su día estos documentos tenían un valor por lo que representaban (un capital) y, actualmente, lo tienen por ellos mismos (por la información que ofrecen, por ser una muestra de la expresión artística de una época, etc.).


viernes 13 de noviembre de 2009

Una colección de mecheros



La CHISPA


del


CLIPPER






Kurro colecciona Clippers, colección que empezó hace unos seis años. Pero ¿qué es un Clipper? pues es un encendedor de gas butano diseñado por Bryant & May. Se empezaron a fabricar estos mecheros en el año 1972 y se estima que en la actualidad se producen unos 200 millones de unidades al año. Los hay de diferente tamaño, diseño y series y es un objeto muy coleccionable entre los jóvenes, segmento de la población a los que está especialmente dirigido a juzgar por los temas elegidos para su decoración, entre los que encontramos, por ejemplo las series "Rock Band", "Tunning", "Piratas", "Hippie", "Nat's Bar", "Hip Hop", "Zapatillas", "Disco" además de otras como "Clásico", "Horóscopo", "Flores", "Cristal", "Animal", etc. También hay Clippers con publicidad, que igual sirven la causa de grandes Bancos, que de clubs de fútbol, bares y restaurantes, tiendas, marcas de zumos.

El invento de los encendedores se le atribuye a Johann Wolfgang Döbereiner, un alemán nacido en el año 1780 que ideó en 1826 lo que él llamó "Lámpara Döbereiner" que se encendía con hidrógeno a contacto con platino fino. Esta lámpara constaba de un depósito para almacenar el combustible, una piedra que provocaba la chispa gracias a la fricción y que encendía una mecha empapada en gasolina o gas que brotaba de un inyector y un mecanismo para apagar la llama cuando no pasaba el oxígeno.

Hay quien considera, no obstante, que el verdadero primer encendedor fue obra de Johannes Furstenberger, químico suizo que justamente el año en que nació Döbereiner, en 1780, él ya inventó un encendedor que funcionaba a gas de hidrógeno.

Lo que sí es cierto es que los primeros encendedores que se idearon para poder llevarlos encima, es decir, portátiles, vieron la luz (o "dieron" la luz...) a finales del siglo XIX y consistían en un tubo de latón con una mecha de algodón en el interior. Llevaban en el extremo superior del tubo una piedra de encender, que si se frotaba producía una chispa. Para hacer esa fricción se utilizaba una ruedecilla metálica. Una vez usada, la mecha se retrotraía y se volvía a introducir en el tubo provisto de una tapadera metálica que, al estar sin oxígeno, se apagaba. Posteriormente se empapó la mecha en gasolina para mejorar la calidad y duración de la llama, y este tipo de mechero perdura todavía.

s tarde, se idearon los mecheros que sustituyeron la mecha por un depósito donde se almacena combustible, que puede ser bencina, butano, propano, etc. Los Clippers, como hemos comentado, funcionan con gas butano. El gas es inyectado a alta presión y al activarse una llave de paso deja escapar por un orificio un pequeña cantidad de combustible. Kurro guarda todos los mecheros de su colección vacíos, por si acaso ("hombre precavido vale por dos"...).

Usamos indistintamente el término mechero o encendedor porque significa lo mismo, aunque parece ser que tiene un matiz más "culto" y refinado el encendedor. Esta diferenciación se evidencia más en la publicidad de estos articulos, pues para los que son de lujo y caros se usa siempre la palabra encendedor, reservando la de mechero para los más informales y de precio asequible.

Nuestro coleccionista, nos dice que actualmente tiene 2054 ejemplares "catalogados" y en su web pueden verse 1741 de ellos. Nos precisa que tiene algunos Clippers de tamaño pequeño, que tienen el mismo diseño que los grandes, pero esos no los cuenta.

Explica Kurro que a él los que más le gustan son los de diseño de animales, lugares y monigotes. Y puestos a precisar, reconoce que uno de sus favoritos es el primero que le regaló su novia y que lleva el n° 1, sin olvidar el n° 1000, que es uno que él hizo personalmente para celebrar que su colección alcanzaba el millar.

Hay bastantes coleccionistas de Clippers y Kurro tiene ocasión de intercambiar piezas con colegas que conoce por internet, gracias a su estupenda web. Con algunos de ellos tiene mucha relación, concretamente piensa en dos coleccionistas uno de ellos que vive en Vigo y otro en Valencia. No sabemos si Kurro conoce la página "Clipper collection" que es muy buena y explica detalles técnicos con mucha precisión, o la del coleccionista Santi, que también está muy bien.

Además de los intercambios, para aumentar la colección también hay que comprar de vez en cuando y para eso están los amigos de Kurro, que cuando viajan siempre se acuerdan de traerle algún ejemplar. También tiene situada a una amiga suya en un lugar estratégico (un bar) y ella lleva el control de todos los clippers que se mueven alrededor suyo, así es que en cuanto ficha uno que le parece que no tiene Kurro en su colección, enseguida lo pide para él.

En realidad los Clippers más buscados por los coleccionistas son los regulables, que fueron los primeros que salieron en 1972. Concretamente el del Naranjito (!que no lo ha podido conseguir nuestro coleccionista!) es de los más solicitados. De todos modos, la colección de Kurro tiene muchísimos modelos divertidos que se adaptan a todos los gustos. Un buen coleccionista no sólo anhela lo que no tiene, sino que se complace con lo que ha conseguido, así es que !a disfrutar Kurro!




viernes 6 de noviembre de 2009

Lote n° 42 de imágenes de casas construídas sobre la vía pública o pasajes



Foto n° 247: Bolonia (Italia). Bruce Taylor



Foto n° 248: Bolonia (Italia). Bruce Taylor


Foto n° 249: La Penne (Francia). M. Angeles Navarri

Foto n° 250: La Penne (Francia). M. Angeles Navarri


Foto n° 251: Cuenca. Angel Pérez Avellaneda



Foto n° 252: Cochen (Alemania). M. J. Fuster


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domingo 1 de noviembre de 2009

Una colección de recordatorios de difuntos





SIEMPRE

te

RECORDAREMOS...






Meritxell Roca es una persona alegre y animada, que tiene una colección que "impresiona" bastante al común de los mortales... y ésto sí que es una manera de entrar rápido en materia, porque el tema de la colección se presta mucho a hablar, precisamente de eso, de mortales, de inmortalidad, de muerte... También de cariño, recuerdos, amor y otros aspectos positivos que se pueden encontrar si se examinan, con atención y de forma optimista, las piezas que ella colecciona.
Y, después de esta introducción cabe preguntarse, pero ¿qué es lo que colecciona Meritxell Roca? pues nada más y nada menos que recordatorios de defunciones. Nos referimos a las estampas impresas sobre cartón o cartulina, que se reparten a los asistentes a los funerales. Recordemos que también se utilizan recordatorios en otros actos religiosos, como son las primeras comuniones o las profesiones religiosas.
En los recordatorios de difuntos básicamente se encontran: datos biográficos del fallecido/a; mención de la familia más allegada del difunto; un texto, que puede ser de inspiración religiosa o una reflexión sobre la Muerte, la Vida, el paso del tiempo o un tema relacionado, y una ilustración que suele tener alguna relación con el texto.

Nuestra coleccionista nos cuenta que empezó a coleccionar los recordatorios cuando tenía 17 años, lo que significa que, dada su edad actual, lleva más de 30 años haciéndolo. El primero que tuvo entre sus manos fue el de una amiga a la que tenía un gran cariño, pues había sido como su segunda madre. Aquél pedazo de papel era lo único que le quedaba de ella y una manera de tenerla presente, así es que no era cuestión de tirarlo y lo guardó en un sitio especial. Después llegaron a sus manos otros ejemplares de familiares y conocidos, y se los guardó también.
Dice Meritxell que nunca le pasó por la cabeza hacer deliberadamente una colección de recordatorios, pero al comentar en la "Associació de Col.leccionistes de Corbera" que tenía muchos y todos ordenados cronológicamente, le animaron a hacer la colección y ahora son los compañeros de esta asociación los que más se acuerdan de ella y le guardan todos los recordatorios que caen en sus manos. Aunque tiene algunos ejemplares del siglo XIX, es a partir de 1942 y 1943 cuando ya consigue reunir una representación más importante de cada año.

A Meritxell no le gusta que la gente piense que vanaliza un tema tan transcendente como la muerte, convirtiendo en una simple pieza de colección una muestra de sentimiento y dolor de las familias de los difuntos, al contrario, piensa que guardar los recordatorios es una manera de recordar a todos los que se han ido y de saber algo más sobre su existencia. Además, examinar los recordatorios puede ser un buen motivo de estudio para conocer algunos aspectos de una sociedad determinada.

Hasta hace pocos años, prácticamente todos ellos contenían referencias religiosas, pero actualmente se hacen también para ceremonias laicas. De unos y otros Meritxell examina las ilustraciones con las que se adornan, los textos que ofrecen, etc.

Nos cuenta nuestra coleccionista, por ejemplo, que en los recordatorios suele haber una terminología bastante estereotipada, con muchas fórmulas archiconocidas a fuerza de utilizadas. Se habla de "habiendo recibido los Santos Sacramentos y la bendición apostólica" cuando en muchos casos no es exacto, o de "la desconsolada esposa" o los "apenados y afligidos familiares", el "resignado esposo", etc. También es curioso ver la diversidad de eufemismos a los que se recurre para no llamar a la muerte por su nombre. Se dice, por ejemplo, que el fallecido "se durmió en el Señor", "se fue a la casa del Padre", "descansó en la Paz del Señor", etc. Sin embargo, con los recordatorios laicos estamos ante un nuevo estilo de texto más personalizado, con un mensaje más directo y emotivo. A Meritxell le gustan especialmente las dedicatorias y las despedidas de estos recordatorios.

Si gracias a los recordatorios se consigue información de la sociedad en la que se celebra el funeral, muy interesante es también la que se obtiene sobre la identidad del difunto o difunta. Y lo decimos porque, además de facilitar su nombre completo, se ofrece la fecha de la defunción, la edad a la que ha muerto, el nombre de los familiares más cercanos, a veces la causa de la muerte, tal vez la actividad profesional a la que se dedicaba, si tenía algún cargo honorífico, etc. Digamos que para los genealogistas es un documento importante que puede ayudar mucho en una investigación, así como para los estudiosos de historia local de un lugar determinado. Concretamente, Meritxell está contenta de poder ofrecer a sus paisanos de Corbera toda la información que les puede proporcionar su colección, que cumple la función de un verdadero archivo. De todos modos, en estos últimos años se observa una tendencia a simplificar la información y, en muchos casos, ya no se pone ni el nombre de los familiares ni otros datos de interés. También el formato de los recordatorios ha cambiado bastante, pues aquellas estampas con una gruesa orla negra e ilustraciones en blanco y negro han sido sustituidas por motivos coloreados con una temática menos lúgubre.

Además de lo dicho, hay otros datos que pueden ofrecernos detalles sobre la personalidad del finado/a, pues hasta las ilustraciones de las tarjetas pueden guardar un mensaje, ya que suelen hacer alusión a sus aficiones o profesión. Y es que en ellas no sólo se muestran escenas religiosas, sino que se ofrecen también paisajes de montañas, marítimos, flores, árboles, etc. Los textos suelen ser, desde luego, muy significativos y encontramos desde una oración, a un fragmento literario, unos versos, unas citaciones de algún pensador, un mensaje personal o, incluso una canción, todos los medios de expresión son válidos para intentar ajustarse a los gustos y aficiones de la persona que se quiere recordar.
Nos explica nuestra coleccionista que no en todos los lugares de España es costumbre repartir recordatorios a los asistentes a un funeral. Y, en aquellos sitios que se hace, se han popularizado diferentes tipos o modelos. Es curioso, por ejemplo, que en las islas Baleares se suele poner casi siempre una fotografía del difunto (cuando estaba vivo), lo que resulta bastante chocante en otras partes donde no existe esa costumbre.
Meritxell guarda los ejemplares de recordatorios en álbumes separados, por un lado conserva los que pertenecen a su familia y amigos y por otro los que ha conseguido solamente con ánimo de coleccionar. Estos últimos muchas veces se los hacen llegar personas que conocen su afición y le regalan los que tienen.
Vemos pues, que un recordatorio de defunción es una declaración de muchas cosas. Lo primero que nos transmite es la información de que una persona ha muerto, pero no se trata de un ser anónimo, sino de alguien perfectamente identificado. Acto seguido, se hace otra manifestación importante: ese ser humano no estaba sólo en el mundo, tenía una familia y amigos y todos ellos sienten su pérdida. Y entre otras declaraciones no suele faltar una afirmación decidida de recordar al difunto, "te recordaremos". Meritxell se encarga de ello con su colección...
Pero nada de pensamientos tristes, pues al fin y al cabo no hay nada más natural que la muerte. Ya lo decía Manrique: "... Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir...", ¡seguro que han puesto estos versos en algún recordatorio!

viernes 23 de octubre de 2009

Una colección de Rocío Dúrcal





Más bonita


que


ninguna







Rocío Dúrcal fue una gran cantante y actriz, que por su talento y profesionalidad se supo ganar el respeto de un numerosímo público y, por su simpatía y afabilidad obtuvo el cariño de muchos admiradores. Entre ellos, o ellas (porque se trata de una admiradora), encontramos en primera línea a Jessica que colecciona todo tipo de material relacionado con Rocío.

Jessica empezó con esta colección hace unos seis años, después de haber asistido a un concierto de la cantante. Quedó tan impresionada con la voz y el arte de Rocío (confesión de la coleccionista) que decidió guardar todo lo que cayera en sus manos relacionado con ella. Y si no "caía" espontáneamente, pues lo haría "caer", porque a partir de entonces Jessica empezó a visitar tiendas de discos de segunda mano, a acudir al Rastro (pues nuestra coleccionista vive en Madrid) y a estar muy atenta a las subastas por internet.

En este tipo de colecciones, evidentemente, las fotografías ocupan un lugar primordial, tanto aquellas que son testimonios de su vida privada, a las que no todo el mundo tiene acceso, como las que corresponden a acontecimientos relacionados con su vida profesional. También le interesan mucho a Jessica los artículos aparecidos en las revistas, vinilos, carteles promocionales de los films que protagonizó, bueno... !todo!

Entre las piezas más apreciadas de su colección Jessica nos menciona un librito escrito por Rocío el año 1966 y que se titula "Mis sueños juveniles", en los que narra una serie de cuentos inventados por la artista. Para nuestra coleccionista también tiene una importancia especial al álbum de cromos de "La chica del trébol" o un poster de 1968, con la dedicatoria de su artista favorita felicitando el año.

Jessica no es la única que se ha decidido a coleccionar todo lo relacionado con Rocío Dúrcal, sino que parece que hay varias personas con esta misma inquietud. Entre ellas, muchas de las cuales se conocen personalmente, reina una buena amistad, colaborando e intercambiando siempre que pueden información y material para la colección.

Pero ¿qué tiene Rocío Dúrcal para despertar estas pasiones? pues Rocío tiene muchas cosas, desde luego. Es, por ejemplo, la solista española que más discos ha vendido, superando la cifra de 60 millones de copias. Pero, vamos a repasar brevemente su carrera profesional para recordar algunos de sus éxitos, tanto en el cine como en la canción.

Nuestra artista nació en Torredolones (Madrid) el 4 de octubre de 1944, recibiendo como nombre el de María de los Angeles. Sus apellidos eran de las Heras Ortiz. Desde pequeña le gustaba cantar y sentía atracción por el mundo del espectáculo y esta afición fue creciendo durante el tiempo que pasó interna en un colegio, donde veía que sus cualidades eran apreciadas por algunas compañeras. Siendo adolescente encontró el apoyo de su abuelo paterno, que siempre creyó en sus facultades artísticas y la llevaba a participar a programas de radio donde la niña pudiera cantar. También, se encargó de presentarla a un concurso muy popular de T.V.E. que se titulaba "Primer Aplauso", donde tentaban su oportunidad artistas noveles. Marieta, como la llamaba su familia, tenía quince años y muchas ganas de triunfar, y su actuación llamó la atención de Luis Sanz, cazatalentos nacional, que intuyó el potencial de aquella chica. Después de haberla sometido a algunas pruebas, de las que salió airosa gracias a su extraordinaria fotogénia, grabó su primer film en el año 1962, que fue "Canción de juventud", película que le hicieron "a medida", ajustando el guión a las posibilidades y personalidad de la nueva actriz.

Ya en esa ocasión como en las películas que siguieron, Rocío interpretaba con maestría y desenvoltura varias canciones, que posteriormente aparecían en el mercado discográfico recogidas en álbumes, consiguiendo de esta manera llevar de forma paralela su faceta de actriz cinematográfica y cantante.

A lo largo de los años, no obstante, Rocío pasó periodos en que se dedicó más o menos a una u otra actividad, pero, en líneas generales, podemos decir que las compaginó desde un principio. También trabajó como actriz de teatro. Debutó en el año 1964 con "Un domingo en Nueva York", cosechando un gran éxito. En televisión también trabajó en alguna serie, protagonizando en el año 1998 la titulada "Los negocios de mamá", que fue gozó de gran popularidad.

Hay que recordar que en los años 60 hubo en España un auténtico boom de películas con niño (o joven) cantor en el papel protagonista, cosechando muchos de estos films gran éxito de taquilla y haciendo, reconozcámoslo, las delicias de un público entregado. Entre otros títulos podemos citar algunos de Marisol (precedida por Joselito) que empezó su fulgurante carrera en 1960, con "Un rayo de luz", a la que le siguió "Ha llegado un ángel" en 1961, etc. Rocío Dúrcal empezó su carrera, como hemos dicho, en 1962 y, después de su primer éxito estrenó "La chica del trébol" en 1963 , "Tengo 17 años" en 1964, "Más bonita que ninguna", en 1965, "Acompáñame", (1965), etc. Tampoco podemos olvidar, entre otros artistas, a las hermanas Pili y Mili, que debutaron en 1963 con "Como dos gotas de agua", etc.
Aunque interpretó todo tipo de canciones, desde flamenco, a canción moderna, zarzuela, villancicos, boleros, tangos, etc. fue cantando rancheras donde más popularidad alcanzó, pues encontró en ellas un género que se adaptaba perfectamente a sus cualidades vocales y a su temperamento. Esta faceta le permitió triunfar en México, país donde fue muy querida y al que ella siempre consideró su segunda patria.

Rocío se casó con Junior, que también era cantante y tuvo mucho éxito en los años 60, formando dúo con Juan Pardo. De su matrimonio nacieron tres hijos. Pero, como ella siempre fue una persona que se hizo respetar y procuró mantener la familia al márgen de su vida profesional, pues esto es lo que vamos a hacer, no ocuparnos de su vida privada.
Rocío Dúrcal murió el 25 de marzo del 2006 a causa de un cáncer. Durante todo el tiempo que duró la enfermedad, demostró que tipo de persona excepcional era.
La colección de Jessica, a pesar de reunir importante material, aún está bajo "control", en el sentido de que todavía puede guardarla en una caja, aunque eso sí, se trata de una caja grande... Eso significa que su colección no ocupa demasiado espacio y que es manejable. Nos cuenta que las fotos y los artículos de prensa o revistas los tiene en carpetas plastificadas; los posters están bien guardados en tubos especiales: aparte tiene los vinilos, cds, etc. En fín, todo está bien organizado y puede seguir coleccionando sin problemas.

Nuestra coleccionista lleva un blog, llamado "El blog de Rocío Dúrcal", donde va colgando el material gráfico que forma parte de su colección. Allí encontraréis mucha más información sobre nuestras dos invitadas de hoy: Rocío y Jessica, o viceversa.

Rocío Dúrcal, una combinación de nombre y apellido inventados, para designar a una auténtica artista.





domingo 18 de octubre de 2009

Lote n° 41 de imágenes de casas construídas sobre la vía pública o pasajes

Foto n° 241: Marväo (Portugal). Daniel González Fuster



Foto n° 242: Hirschorn (Alemania). M. J. Fuster


Foto n° 243: Mosbach (Alemania). M. J. Fuster



Foto n° 244: Marväo (Portugal) Daniel González Fuster



Foto n° 245: Caravaca (Murcia). Angel Pérez Avellaneda




Foto n° 246: Cehegín (Murcia). Angel Pérez Avellaneda





Si queréis enviar alguna fotografía podéis hacerlo a:



mjfuster20@gmail.com



¡Gracias!




sábado 10 de octubre de 2009

Una colección de sirenas




El en-


CANTO DE


LAS SIRENAS










Quien piense que las sirenas se encuentran sólo en mares y océanos está muy equivocado, pues en el blog de Mario Sánchez Escoto podrá encontrar toda una concentración de ellas. Y si están allí es porque él es coleccionista de estos seres fantásticos de origen mitológico.

Parece ser que las primeras sirenas conocidas eran seres híbridos de mujer y ave y, fue posteriormente, cuando cambiaron de naturaleza atribuyéndoles una cola de pez.

Las imágenes aladas representaban a los espíritus de los muertos y se podían ver frecuentemente en monumentos funerarios, casi siempre en grabados. Con esta forma encontramos en la época homérica la mención de tres hermanas sirenas, hijas de Aquelaos y de la musa de la Poesía Calíope. Se llamaban: Lidia, que era la que tocaba la flauta, Partenopea, cuyo instrumento era la lira y Leucosea, que leía e interpretaba los textos y los cantos. Fueron compañeras de Perséfone, hija de Zeus y de Deméter, que fue raptada por Hades, el dios de los Infiernos y, entonces, las tres hermanas pidieron a los dioses que les otorgaran alas para poder salvar a la joven y traerla de vuelta sobre la Tierra. Hay otra versión que difiere de ésta... es la que cuenta que las sirenas deben su apariencia a Deméter, que quiso castigarlas por haber sido negligentes en el cuidado de su hija Perséfone.

El nombre de sirena parece ser que proviene del término latino siren, que a su vez proviene del griego seirën, derivado de la palabra seira, que significa lazo, cuerda, evocando así el poder de "encadenar" o cautivar que tienen las sirenas. Por cierto, que en algunos idiomas se denominan de forma diferente los seres alados, mitad mujer mitad pájaro (siren en inglés, sirene en alemán), que a aquellos que son pez y mujer (por ejemplo, mermaid inglés o Meerjungfrau alemán).

Las sirenas también se conocen con el nombre de Nereidas. Y se da el nombre de Nayades a las sirenas que viven en el agua dulce: ríos, lagos y fuentes.

Se creía que las sirenas cantaban de un modo tan dulce e irresistible que hipnotizaban a los hombres que las escuchaban, a los que conseguían atraer al fondo del mar, para ahí devorarlos. En la Odisea, Ulises (Odiseo) hizo tapar los oídos de sus hombres con cera para que no escucharan ese canto, pero él sí que quiso oirlo, así es que se hizo atar al mástil del barco para evitar sucumbir a su llamada.

En los Argonautas fue la destreza de Orfeo la que evitó caer en la trampa de las sirenas a sus compañeros, pues los cantos que él interpretó distrajeron a la tripulación y gracias a ello no perecieron
.

En la Edad Media se encontraban representadas en los bestiarios, junto a todo tipo de seres marinos. Y se las clasificaba comunmente en tres tipos: sirenas de una cola, aladas y sirenas de dos colas.

Y son de las sirenas de una cola de quienes fundamentalmente vamos a tratar, pues son las que forman la casi totalidad de la colección de Mario. Estas sirenas son unas criaturas muy hermosas que tienen la parte superior de su cuerpo como la de un ser humano de género femenino, excepto por algunos atributos no muy visibles a simple vista, como piel escamosa y agallas (branquias) tras los oídos, etc. La parte inferior es una larga cola de pez con brillantes escamas y grandes aletas. Otro atributo "humano" que no les falta, es una espléndida caballera, casi siempre rubia.

Hay que recordar, de todos modos, que las sirenas no son los únicos personajes marinos con características humanas. En la mitología griega fue Tritón, hijo del dios Poseidón y de la diosa Anfítrite, el mensajero de las profundidas marinas y se representaba con el torso de un humano y la cola de un pez. Llevaba también un tridente, como su padre y una concha de caracol que tocaba como una trompeta, para calmar o encrespar las olas del mar. Vivía con sus padres en un palacio en las profundidades del mar. Tritón también aparece en los mitos y épicas romanas, concretamente en la Eneida. Con el tiempo se dio el nombre de Tritones a una clase de criaturas parecidas a los "sirenos", que podían ser masculinos o femeninos y formaban el cortejo de las divinidades marinas.
Los tritones han recibido diferentes nombres, como hombre-pez u hombre marino.

Mario, nuestro coleccionista, es un chico mexicano de 19 años y nos ha contado que a él, la primera sirena que le cautivó de verdad, fue Ariel, la Sirenita de la producción Walt Disney basada en el famoso cuento de Hans Christian Andersen. El todavía era un niño cuando la descubrió, pero le llamó tanto la atención que a partir de entonces empezó a reunir todos aquellos artículos en los que aparecía una sirena, ya fueran figuras, juguetes, libros. Como le gusta dibujar, pintar y modelar, también hace sus propias creaciones, pero solamente como amateur.
Actualmente en su colección tiene unas 75 figuras con este tema. Como juguetes posee unas 100. En su registro de películas y videos tiene contabilizados 114 films. A parte de eso hay muchas otras piezas, más difíciles de clasificar, como pueden ser encendedores, marcos de fotografía, ropa, etc. Hay que tener en cuenta que las sirenas han inspirado a un buen número de artistas de todo tipo, entre los que podemos encontrar pintores de renombre, como John William Waterhouse, Howard Pyle o Much, y muchas referencias a ellas en obras literarias.
Mario nos cuenta que aunque no hay muchos coleccionistas de sirenas, conoce a algunos de ellos, tanto en México como en otros países. Concretamente en Alemania hay una coleccionista que tiene una estupenda web donde presenta su importante colección.

Estudiosos en el tema han llegado a la conclusión de que una de las cosas que aumenta el magnetismo de las sirenas es el hecho de saberlas inaccesibles. A las mujeres "andantes" nos queda el consuelo de pensar que igual es mejor no ser tan irresistible y, a cambio, poder establecer buena relación con los humanos. Gracias a ello, hemos podido hablar con Mario, de sirenas...